La Composición Química y Espiritual de la Drogadicción

July 21, 2017

La adicción a las drogas es una enfermedad crónica que comúnmente ocurre en nuestra sociedad actual. Existen varios tratamientos seculares para tratar la adicción a las drogas, pero es importante para nosotros como cristianos conocer y entender lo que la Biblia tiene que decir al respecto. Esto no sólo es útil para evitar las sustancias que pueden causar adicción, pero también puede permitirnos entregar ayuda informada a los seres queridos que pueden estar pasando por este proceso.1

Las drogas son sustancias que alteran el sistema nervioso central, la química del cerebro o las funciones corporales. Estas sustancias pueden administrarse al cuerpo de varias maneras, incluyendo por vía oral, tópica e intravenosa. Aunque el uso de la palabra "droga" puede hacernos pensar inmediatamente en sustancias ilegales, el término incluye productos farmacéuticos que se encuentran comúnmente en nuestros hogares, tales como la aspirina, antiácidos, ungüento antibiótico, etc.

Las drogas pueden ser clasificadas en un número de categorías, y muchas de ellas pueden superponerse. Sin embargo, las siete clasificaciones de droga más comunes son: estimulantes, depresores, barbitúricos, alucinógenos, antidepresivos, narcóticos y cannabis.2 Las distintas sustancias químicas poseen una gran variedad de mecanismos de acción para producir cambios fisiológicos en el cerebro. En el caso de las sustancias que conducen a la adicción, el neurotransmisor clave es la dopamina. También conocido como el neurotransmisor "sentirse bien", la dopamina es responsable de reforzar positivamente los comportamientos que son necesarios para nuestra sobrevivencia, por ejemplo, comer, beber y tener relaciones sexuales. Sin embargo, este ciclo puede ser drásticamente alterado por las drogas y conducir a un ciclo anormal de dopamina, lo que hace que los consumidores de drogas encuentren incluso las actividades regulares menos placenteras y refuerza el abuso de sustancias para aumentar el placer.3

Es muy importante hacer la distinción entre el uso de sustancias y el abuso. Muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de visitar a un médico y ser prescritos ciertos medicamentos. En casos como este, es imprescindible que sigamos las instrucciones del médico exactamente como nos son dadas. Si no lo hacemos, no sólo conduce a consecuencias desastrosas para nuestra salud y bienestar, sino que también constituye un abuso de estos medicamentos. El abuso se convierte en un problema aún mayor cuando los individuos comienzan a usarlos compulsivamente o excesivamente para sentir placer. Por otra parte, las sustancias clasificadas como ilegales y su consumo punible por la ley nunca deben ser consumidas. El abuso de sustancias puede dar lugar a varias consecuencias, como la dependencia física/psicológica, las repercusiones sociales, la tolerancia, la sobredosis y el síndrome de abstinencia.

Las estadísticas muestran que los jóvenes no son inmunes a los efectos del abuso de sustancias. En 2015, la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud mostró que aproximadamente el 12% de todos los jóvenes consumen drogas ilegales cuando tienen 18 años. Además, se encontró que 1 de cada 8 estadounidenses es un bebedor intenso o abusa de drogas ilegales.4 El Instituto Nacional de Abuso de Drogas llevó a cabo otro estudio que mostró que entre los años 2002 y 2015, el número de muertes por sobredosis de drogas aumentó en aproximadamente 30.000.5 Estas estadísticas nos muestran que el abuso de drogas es un problema serio en nuestro país que afecta a personas de todas las edades, incluyendo adolescentes y adultos jóvenes. Pero ¿qué es lo que lleva a tantos a la adicción a las drogas?

Por lo general, las personas son conducidas al abuso de drogas por algún tipo de trauma que han experimentado en su pasado, por ejemplo, abuso infantil, violación, etc. Otros son fácilmente influenciados por otros. Cualquiera que sea el caso, no podemos usar las experiencias de nuestro pasado como una excusa, ya que Dios puede rescatarnos incluso de las circunstancias más horrendas (Sal 103:3-5). Aunque la Biblia no habla explícitamente sobre la adicción a las drogas, sí menciona el uso indebido de productos farmacéuticos, o hechicerías (gr. Pharmakeia), como una de las obras de la carne (Gá 5:20). La Escritura también declara que ningún bien llega a aquellos que siguen la embriaguez de mañana y tarde (Is 5:11), que debemos estar alertas para que nuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez (Lc 21:34), que nuestro enemigo el Diablo anda como león rugiente buscando a quién devorar (1Pe 5:8), y que debemos estar velando y ser sobrios ya que pertenecemos al día (1Ts 5:6-8). Cuando consumimos estas drogas, también estamos dañando nuestros cuerpos, que son el templo del Espíritu Santo (1Co 6:19-20). Además, nos estamos dejando dominar por algo que no es precisamente nuestro Señor (1Co 6:12, Ex 20: 3), cumpliendo los deseos de la carne que están en contra del Espíritu (Gá 5:17), y no sometiéndonos a la ley de Dios (Ro 8:7). Si profundizamos, se podría decir que al buscar constantemente la euforia que traen las drogas estamos tratando de llenar el vacío en nuestros corazones creado por el pecado. Este vacío, o vacuidad, sólo puede ser llenado por Jesucristo.

¿Qué esperanza queda para aquellos que actualmente se encuentran en estado de adicción? La investigación en la ciencia de la adicción y el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias ha llevado al desarrollo de intervenciones basadas en la evidencia que ayudan a las personas a dejar de abusar de las drogas y reanudar una vida productiva.6 Pero a pesar de que la adicción se considera una enfermedad tratable y el ciclo vicioso puede ser explicado por las interacciones químicas de nuestro organismo, la Escritura deja claro que el comportamiento adictivo es parte de una vida que da la espalda al Creador y sigue un camino que es independiente al trazado por Dios. Debemos entender finalmente que la conducta pecaminosa es el síntoma de un corazón sin Cristo, vacío y que busca saciar una necesidad espiritual lejos del Señor (Jer 2:13). Por lo tanto, el único camino de restauración es Jesús, la Fuente misma que apaga toda sed y sana las heridas del corazón. Nuestra reconexión con el Creador es la que nos llevará a recorrer el camino inverso al que Adán y Eva siguieron cuando pecaron en el Huerto de Edén (Gn 3).

Sin duda que, para todo aquel que acude a Cristo, se abre la Puerta de Esperanza que le ubica en una nueva senda y le señala la santificación, un proceso que nos lleva a pelear la buena batalla y arrebatar el Reino de los Cielos (Ef 6:13). Aquellos que viven sumergidos en la adicción deben regresar al Padre a través del arrepentimiento (Is 1:18), la confesión (Stg 5:16), la eliminación de todo lo que lleva al pecado (Mt 5:29-30), y la rendición de cuentas a un creyente maduro (Ec 4:9-12), todo cimentado en una sólida vida devocional (Sal 119: 9-11, Mr 14:38).

Por nuestra parte, el llamado del Padre a la iglesia es ser una comunidad sanadora, en amor y respeto, para quienes busquen restauración en Cristo, proveyendo relaciones saludables de discipulado, compañerismo y apoyo. Se nos entrega el desafío de la integración. Frente a esto, nos corresponde mantenernos bíblicos en claridad, sinceridad y sabiduría, con un mensaje relevante para el siglo XXI, haciendo nuestras las palabras de Jesús e invitando a los sedientos: 
…mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua para que no tenga yo sed… (Juan 4:14-15a.)


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Notas y Referencias
1Traducido de: Moraga, Roxana, y Eric Araya. The Chemical and Spiritual Makeup of Drug Addiction. En R. Moraga, C. Moreno & M. Sanhueza (Eds.), Resúmenes de la Convención de Juventud KLESIS 2017. Vol. 5, Nº 1, pg. 27-29, Bronx, NY, 24-30 de Julio, 2017. Publicado con la autorización de Missionary Bible School (MBS) <www.missionarybibleschool.org>
2Drugs of Abuse. National Institute on Drug Abuse. <https://www.drugabuse.gov/drugs-abuse> (accessed May 12, 2017).
3Drugs, Brains, and Behavior: The Science of Addiction. National Institute on Drug Abuse. <https://www.drugabuse.gov/publications/drugs-brains-behavior-science-addiction/drugs-brain> (accessed May 12, 2017).
4Prescription Drug Use and Misuse in the United States: Results from the 2015 National Survey on Drug Use and Health. NSUDH Data Review, 2016, 1-72.
5Overdose Death Rates. National Institute on Drug Abuse. <https://www.drugabuse.gov/related-topics/trends-statistics/overdose-death-rates> (accessed May 12, 2017).
6Treatment and Recovery. National Institute on Drug Abuse. <https://www.drugabuse.gov/publications/drugs-brains-behavior-science-addiction/treatment-recovery> (accessed May 11, 2017).


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