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Probablemente, si habláramos de abuso, pensaríamos en niveles de degeneración lejanos a nuestras congregaciones y en condenas aplicadas con todo el rigor de la ley, en malvados e hipócritas religiosos. Pero, silenciosamente, el abuso espiritual cada vez ha tomado más forma. ¡Sí! Leyó bien, el abuso espiritual. En la Palabra del Señor, en numerosas ocasiones a los líderes religiosos ortodoxos y aun a los creyentes maduros, se les exhorta a no abusar ni colaborar con el abuso3. Si bien el abuso espiritual es uno de los cinco tipos existentes, puede ir de la mano con otros, tales como el sexual y la agresión verbal4.
Son quienes están en alguna posición de autoridad dentro de la iglesia—e.g., pastores, ancianos, guías de clases, jefes o encargados de grupos—los que son más vulnerables a desarrollar una personalidad abusiva. Personas infectadas con este mal tuercen las Escrituras con el propósito de manipular a otros bajo el disfraz de la espiritualidad, generando destrucción y un tremendo daño. Todo lo cual origina confusión y perversión en relación al carácter de Dios, al pueblo de Dios y a la Palabra de Dios5.
David Johnson y Jeff Van Vonderen dan cuatro características que distinguen a un sistema de abuso espiritual:6
- Posición de poder. Las personas investidas de autoridad se preocupan por su autoridad y con frecuencia se la recuerdan a las personas. Lo opuesto al mensaje bíblico, el cual enfatiza el servicio y el dirigir con el ejemplo y no por decreto (Lc 22:25-26, 1Pe 5:3).
- Preocupación por el desempeño. La espiritualidad se convierte en algo del desempeño externo, no de un carácter interno (Mt 15:1-12).
- Reglas que no se mencionan. Las iglesias que cometen abuso espiritual tienen reglas que no se mencionan, tales como: “Nunca estés en desacuerdo con el pastor o si no serás desleal y carnal”; las que no se discuten abiertamente, pero sí se hacen cumplir con rigor
- Falta de balance. Las congregaciones que ejercen abuso espiritual tiene poco o ningún balance espiritual y los dirigentes exhiben objetividad extrema (“debes tener diplomas universitarios para tener algún conocimiento espiritual”) o subjetividad extrema (“El Señor me dio este mensaje y tú debes aceptarlo”).
Todo esto es parte de las conductas descritas por Pablo (2 Ti 3:1-17) y que caracterizan a los hombres en los últimos tiempos. El apóstol explica que el ser humano de los postreros días manifiesta amor por sí mismo, al dinero y a los deleites, pero exhorta al creyente a amar y dedicarse sólo a Dios. Por lo mismo, hemos de prestar atención y considerar que el abuso nace de una naturaleza caída que propende al mal y a la satisfacción del ego, tal como lo explica su origen etimológico (del latín)—un uso desviado o indebido, pues el pastor deja de velar por las ovejas y se sirve o apacienta a sí mismo7. La marca de un pastor que se ama a sí mismo es su egocentrismo; podría tener apariencia de santidad, pero todo lo que hace está centrado en sí mismo. Por tanto, tal varón es orgulloso, se ofende fácilmente, exige el respeto de otros, usa la biblia para su conveniencia, cuida sólo de él y de los suyos. Sin embargo, los cristianos debemos vivir de acuerdo a los principios bíblicos, teniendo como meta llegar a poseer y expresar el carácter de Cristo, quien nos llamó a servir a los suyos.
El hombre y la mujer de Dios han de ser probados y aprobados para asumir cargos de autoridad y pastoreo, pero no para ejercer poder y autoridad en base a los desvirtuados conceptos de esta sociedad, sino que sobre la base de cómo nos enseña Dios. Con una función de guiar y cuidar, en la forma de siervos maduros y vigilantes8.
Con todo lo expuesto, no se habla ni menos se aboga por pastores, guías de clases, jefes o encargados de grupos débiles, o por un discipulado “light”, o por una iglesia tipo “club”. Por ningún motivo se trata de promover la idea de un “Consentidor Espiritual”, el cual es el otro extremo del abusador espiritual9. Más bien, al ser investidos de autoridad, nuestras vidas deben ser contrastadas con los pasajes de Ezequiel 34:1-16 y 1 Pedro 5:2-4, y evitar ser arrastrados a la vanidad, al autoritarismo y al legalismo, por carecer de un auténtico llamado, de una motivación correcta y de un espíritu de siervo10. El egocentrismo y la manipulación no pueden tener cabida en el pueblo de Dios, ni el señoreo con la “triple P”, en donde el poder, el privilegio y la presión asfixian y destruyen a la grey del Señor11. Como dice José de Segovia “No se trata de condenar a otros, sino de examinarnos a nosotros mismos, para poder servir mejor a Dios y a su pueblo.”12
Por lo mismo, hemos de considerar que “las personas tienen dignidad, y no precio. Las personas no pueden ser discriminadas, no pueden ser compradas y tienen que ser tratadas con respeto y consideración como criaturas y/o hijos de Dios. Deben ser tratadas con equidad, no haciendo acepción de personas por ninguna razón.”13 Y es en este contexto que toda intervención pastoral debe sujetarse a los siguientes principios:14
- No hacer mal (Ez 34:1-10)
- Justicia y no acepción (Dt 16:19, Ro 2:11, Lv 19:15)
- Hacer bien (Ez 34:11-16, 1Pe 5:2-3)
- Autonomía
Finalmente, cuando el Espíritu Santo va dirigiendo nuestras vidas nos lleva en todo lo que hacemos a un profundo análisis personal y, sin lugar a dudas, él provoca un hondo sentir de enmendar el rumbo, si se ha descarriado, o de perseverar si se va por el buen camino.
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Notas y Referencias
1Araya, E., y R. Moraga. El Abuso Espiritual. En A. Saavedra, D. Coble, M. Sanhueza & E. Araya (Eds.), Resúmenes de la Convención de Juventud KLESIS 2016.
Vol. 4, Nº 1, pg. 10-11, Pea Ridge, AR, 25-31 de Julio, 2016. Publicado
con la autorización de Missionary Bible School (MBS)
<www.missionarybibleschool.org>
2Abraham (Génesis 12:10-15; 20:2-11), Sara (Génesis 21:9:21), David (2 Samuel 11), Lot (Génesis 19:8), Judá (Génesis 28), sacerdotes israelitas (1 Samuel 2:22), sacerdotes y otros líderes espirituales (Miqueas 2:8-9; Malaquías 3:5), los cristianos de la iglesia de Corinto (1 Corintios 5:1) [Steve R.T. Cómo Comprender y Sanar el Abuso. Editorial Vida, Miami, Florida 2011. Págs. 19 y 20].
3Steve R.T. Cómo Comprender y Sanar el Abuso. Editorial Vida, Miami, Florida 2011. Págs. 19.
4Se pueden clasificar cinco: el sexual, el maltrato físico, la negligencia, el espiritual y la agresión verbal. Íbid. Págs 26-46.
5Ibíd. Págs 37-41.
6Se cita en Steve R.T. Cómo Comprender y Sanar el Abuso. Editorial Vida, Miami, Florida 2011. Págs. 34-40.
7Ab-uso: es un uso desviado, desviado hacia sí mismo, para beneficio propio (ídem. idea al “desvío de fondos” con el dinero). Abusar es usar para sí en perjuicio de las ovejas [Martínez, P. y Zapata, M. Guía para la Prevención del Abuso Espiritual. Alianza Evangélica Española, Primera Edición, Barcelona, 2016, Pág 14].
8Kuest, R.D. Liderazgo Contra la Corriente. Liderazgo de servicio en un mundo basado en el poder. Segunda Edición, Editorial New Mission Systems International, Fort Myers, Miami 2009. Págs 121-144.
9Martínez y Zapata. Op. cit. Pág 23.
10Martínez y Zapata. Op. cit. Págs 20-22.
11Martínez y Zapata. Op. cit. Págs 14-17.
12Martínez y Zapata. Op. cit. Pág 9.
13Martínez y Zapata. Op. cit. Pág 34.
14Martínez y Zapata. Op. cit. Págs 36-44.
2Abraham (Génesis 12:10-15; 20:2-11), Sara (Génesis 21:9:21), David (2 Samuel 11), Lot (Génesis 19:8), Judá (Génesis 28), sacerdotes israelitas (1 Samuel 2:22), sacerdotes y otros líderes espirituales (Miqueas 2:8-9; Malaquías 3:5), los cristianos de la iglesia de Corinto (1 Corintios 5:1) [Steve R.T. Cómo Comprender y Sanar el Abuso. Editorial Vida, Miami, Florida 2011. Págs. 19 y 20].
3Steve R.T. Cómo Comprender y Sanar el Abuso. Editorial Vida, Miami, Florida 2011. Págs. 19.
4Se pueden clasificar cinco: el sexual, el maltrato físico, la negligencia, el espiritual y la agresión verbal. Íbid. Págs 26-46.
5Ibíd. Págs 37-41.
6Se cita en Steve R.T. Cómo Comprender y Sanar el Abuso. Editorial Vida, Miami, Florida 2011. Págs. 34-40.
7Ab-uso: es un uso desviado, desviado hacia sí mismo, para beneficio propio (ídem. idea al “desvío de fondos” con el dinero). Abusar es usar para sí en perjuicio de las ovejas [Martínez, P. y Zapata, M. Guía para la Prevención del Abuso Espiritual. Alianza Evangélica Española, Primera Edición, Barcelona, 2016, Pág 14].
8Kuest, R.D. Liderazgo Contra la Corriente. Liderazgo de servicio en un mundo basado en el poder. Segunda Edición, Editorial New Mission Systems International, Fort Myers, Miami 2009. Págs 121-144.
9Martínez y Zapata. Op. cit. Pág 23.
10Martínez y Zapata. Op. cit. Págs 20-22.
11Martínez y Zapata. Op. cit. Págs 14-17.
12Martínez y Zapata. Op. cit. Pág 9.
13Martínez y Zapata. Op. cit. Pág 34.
14Martínez y Zapata. Op. cit. Págs 36-44.

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