
Muchas de estas recetas para el éxito están basadas en ideas de positivismo y que ‘yo puedo hacer’ cualquier cosa. Por ejemplo, ¡Tener una actitud positiva!, ¡Creer en uno mismo!, ¡Construir hábitos positivos!, ¡Tomar las decisiones correctas!, ¡Fijar y alcanzar metas!, ¡Ser persistente!, etc. Tales formulas suenan impresionantes y con apariencia de mucha sabiduría; y ciertamente es verdad que algunas de estas características son relevantes para superarnos, pero otorgar todo el valor a lo que ‘yo puedo hacer’ por ningún motivo asegura el éxito, solamente nos hace sentir importantes. Este es el llamado del mundo.
Dios nos llama (gr., klesis) a seguir los consejos de su palabra, la cual nos muestra solamente dos claves (o principios) para una vida cristiana exitosa que trasciende más allá de la muerte: (1) el temor de Dios y (2) la humildad. Como Cristianos, buscamos tener una vida integral exitosa en la que nuestra carrera profesional representa tan sólo un ápice de ella.
El temor de Dios y la humildad son características básicas para llevar una vida cristiana verdadera. Todas las bendiciones espirituales prometidas por Dios (Ef 1:3-4) fluirán sin obstáculo dentro de nosotros si poseemos en nuestras vidas estas dos importantes características. Isaías (66:2) escribió: Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. ¡Imagínese! El gran Dios y todopoderoso, quien con el poder de su palabra creó los cielos y la tierra; con todo, él busca sólo un tipo de persona: alguien que es humilde y tiene temor de Dios en su corazón. De hecho, la Biblia dice que la humildad y el temor de Dios traen como consecuencia riqueza, honor y larga vida (Pr. 22:4). ¿No son éstas las tres cosas que todo el mundo busca en la tierra? La respuesta es sí. Por lo tanto, la gente joven debería poner atención de cerca a estos únicos dos principios establecidos por nuestro Creador para nuestras vidas, porque la humildad y el temor de Dios nos guiarán al más alto nivel de riqueza, honor y larga vida que es posible encontrar únicamente en Dios y Su reino. ¡Lo cual significa verdadero éxito! De la misma forma, nuestras vidas en la tierra serán más llevaderas y felices.
La Biblia enfatiza que el temor de Dios es el principio de la sabiduría (Sal 111:10; Pr 1:7, 9:10), lo cual significa que a menos que el temor de Dios esté en nosotros, en vano nos esforzamos por llegar a ser gente sabia. Podemos acumular conocimiento y experiencia, llegar a ser muy buenos en matemáticas o ciencias, obtener un grado de licenciado o doctor, y aun así ser insensatos si el temor de Dios no está en nosotros. El temor de Dios significa responder con reverencia ante Dios y su palabra; tener respeto por Dios, lo cual es una forma básica de amor hacia él. Su temor dentro de nosotros produce tal sentido de admiración y asombro que no sentimos miedo de lo que él nos pueda hacer, sino que, al contrario, sentimos miedo de lo que nosotros podamos hacer contra él. La admiración por su grandeza, poder, belleza, majestad y santidad no nos deja dañar nuestra relación con él. Eso es el temor del Señor en nosotros.
A través de las escrituras, la humildad es exaltada como una característica fundamental que cada creyente debería poseer. En el libro de los Salmos (138:6) dice: Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos. Nuevamente, el todopoderoso Dios está en favor de la gente humilde. ¿Si Dios está con tales personas, quién podría estar en contra de ellas? ¡Nadie! Pedro aconseja a la juventud diciendo: Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes (1Pe. 5:5). El recomienda que nosotros mismos nos vistamos con humildad, porque es algo que debemos adquirir. Pero, un principio muy importante es declarado aquí: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Esta es la razón por la que debemos ser humildes. ¡Imagínese! El todopoderoso Dios oponiéndose a alguien. ¿Podría esa persona llegar a ser exitosa incluso si lo intentara con todas sus fuerzas? ¡Imposible! Si nosotros queremos vivir toda nuestra vida bajo la gracia del Señor, la forma de lograrlo es a través de la humildad. Esta es la razón por la cual Jesús decía: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt. 11:29). Humildad significa absoluta dependencia de Dios (Hab 2:4) y estimar a los demás como superiores a nosotros mismos (Fil 2:3).
Finalmente, el temor de Dios y la humildad son dos características esenciales que necesitamos tener en nuestras vidas si deseamos ser exitosos. Todos nosotros deberíamos esforzarnos por vivir de acuerdo a estos principios de vida. Estas dos importantes claves nos ayudarán en primer lugar a ser eternamente exitosos. Como consecuencia, el temor de Dios y la humildad nos harán exitosos cuando también nos desempeñemos en nuestras vidas cotidianas trabajando en nuestras habilidades, oficios o profesiones.
--RJM
____________________________
Referencia
[1] Traducido de: Moraga, R. Two important keys for success. En R. Moraga, A. Saavedra & E. Araya (Eds.), Resúmenes de la Convención de Juventud KLESIS 2014. Vol. 2, Nº 1, pg. 18-19, Sacramento, CA, 14-20 de Julio, 2014.
3 comments:
PARTE 1:
¿Será éste el verdadero objetivo del evangelio?
¿Será que Dios nos ha pasado de muerte a vida (Efesios 2:1), por medio del maravilloso sacrificio de su hijo Jesucristo, para colmarnos de bendiciones y “añadiduras”, todas para un tiempo TEMPORAL?
¿O será que ignoramos el real llamado que Cristo hace a quienes le desean seguir en Lucas 9:23, Mateo 16:24 y Marcos 8:34?, para gozar de una bendición que no tiene comparación con las cosas temporales de esta vida.
Los tres puntos centrales del llamado indicado en los textos citados:
1.- Negarse a uno mismo.
2.- Tomar su cruz (cada día, Lucas 9:23).
3.- Seguirle.
1.- NEGARSE A UNO MISMO: En forma inmediata lo asociamos con aquellos deseos carnales que afloran en nuestros cuerpos y con quienes luchamos continuamente. Sin embargo, el llamado no se limita a instarnos a reprimir aquellos deseos desordenados que nos apartan de la comunión con Dios, por el contrario, se extiende incluso a aquellos deseos, expectativas, sueños y aspiraciones que tienen relación con el bienestar material, gozar de buena salud, y en definitiva, tener un buen pasar por esta vida, sin preocupaciones…¿estamos realmente dispuestos a renunciar a todo esto, incluyendo mis deseos de ÉXITO?
Hubo un hombre EXITOSO desde el punto de vista económico, y que la Biblia lo señala como Un Joven Rico (Mateo 19:16-30, Marcos 10:17-30, Lucas 18:18-30).
Dos características atribuibles a este joven:
a) Era rico (podemos decirle a eso, éxito económico) y
b) Había cumplido con TODAS las exigencias respecto de la Ley, que les mencionó Jesús, sin embargo, ¿qué le faltaba para heredar la vida eterna?, RENUNCIAR A TODO…Fin de la parábola, el joven se entristeció.
¿Estamos dispuestos a dejarlo TODO, por seguirlo a Él?
2.- TOMAR SU CRUZ
El símbolo de la cruz es MUERTE. Los Romanos aplicaban el castigo de la crucifixión, a aquellos que se revelaban contra el imperio, colgándolos en una cruz e instalando éstas en las orillas de los caminos, a modo de escarmiento para el resto.
Qué impactante debió haber sido para aquellos que oyeron las palabras del Maestro, cuando les menciona la palabra CRUZ. Es decir, inmediatamente asociaron la Muerte al llamado que Él les hacía.
Veamos el ejemplo de Cristo: ¿Cómo terminó su vida el Maestro?. Muerto por proclamar las Buenas Nuevas. Muy lejos de lo que podríamos entender como ÉXITO en esta vida temporal.
Veamos el ejemplo de los apóstoles: ¿Cómo terminaron los apóstoles a excepción de Juan?. Muertos por haber decidido seguir a Jesús. Muy lejos de lo que podríamos entender como ÉXITO en esta vida temporal.
Es decir, ¿Estamos dispuestos a morir por seguirlo a Él?
Veamos un ejemplo actual: ¿Cómo están terminando sus días los misioneros en Asia y otros países fundamentalistas islámicos?. Muertos por haber decidido seguir a Jesús. Muy lejos de lo que podríamos entender como ÉXITO en esta vida temporal.
Ustedes tienen el claro ejemplo de lo que está viviendo el pastor americano Saeed Abedini, preso en Irán. El presidente Obama pidió su liberación en “el día de la oración” en América. ¿Cuál es la probabilidad de que el pastor Abedini regrese con vida a América?, casi nula. Lo más probable es que sea ejecutado…¿por qué?, por haber decidido vivir una vida alejada el ÉXITO temporal, por desear alcanzar él y a otros con la bendición que realmente anhela Dios que alcancemos…VIDA ETERNA EN CRISTO.
Mientras nosotros pensamos en recetas de cómo alcanzar el éxito, otros ya DECIDIERON NEGARSE A SI MISMOS, TOMARON SU CRUZ Y SIGUIERON A JESÚS
PARTE 2:
3.- SEGUIRLE
El paso final de SEGUIRLE, no es precisamente el resultado de haber alcanzado el ÉXITO. Sino que la libertad que nos da el ESTAR VIVIENDO, el punto 1 y 2.
Entonces, ¿será el ÉXITO el resultado obvio de seguir a Jesús?, claramente NO. Quién decida seguir a Jesús no encontrará el ÉXITO que esta vida temporal ofrece, puesto que al Maestro el mundo de su época le ODIÓ al punto de llevarlo a la cruz, por lo tanto, el resultado que obtengan aquellos que decidan seguirle a Él, no puede ser distinto.
El evangelio no se trata de mi, no se trata de Ud., no se trata de que todos y cada uno de nosotros alcancemos el ÉXITO.
Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo; pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. (Romanos 14:7-8)
¿Por qué?, por que la Honra, la Gloria y la Suprema Alabanza SÓLO LE PERTENECE A ÉL, CRISTO JESÚS.
Él es el DIGNO, no nosotros.
Un abrazo fraterno en el amor de Cristo Jesús.
César Llancao V.
cesarauditor@gmail.com
Estimado Hno. Llancao,
Muchísimas gracias por su valioso aporte, el cual—veo—es hecho bajo el entendido de un éxito temporal o terrenal. En nada discrepo con su punto de vista. Sin embargo, el breve ensayo habla de lo contrario, de ese éxito en nuestras vidas cristianas que trasciende y culmina con aquel feliz resultado que sin lugar a dudas Dios anhela para cada uno de sus hijos. Para lograrlo, la palabra de Dios nos muestra sólo dos claves: temor de Dios y humildad. Una persona que por la gracia de Dios posee humildad y temor de Dios en su corazón es un verdadero discípulo de Cristo, y todas las condiciones que caracterizan a sus discípulos se cumplirán en ella.
Grandes saludos y muchas bendiciones.
--RJM
Post a Comment