La Paz es parte del Fruto del Espíritu

May 05, 2011

¿Qué significa la palabra paz?: Esta deriva del latín pax. Es generalmente definida, en sentido positivo, como un estado de tranquilidad, quietud o sosiego, y en sentido opuesto como ausencia  de inquietud, violencia o guerra. En el plano individual, la paz designa un estado interior exenta de cólera, odio, y más generalmente de sentimientos negativos. Es por lo tanto, deseada para uno mismo e igualmente para los demás, hasta el punto de convertirse en un saludo, por ejemplo: Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor no morirás (Jue 6:23); y Gedeón edificó en aquel lugar un altar diciendo: Jehová es paz, porque había visto al ángel de Jehová y le había dicho que no moriría. Otro tanto hace el Señor con sus discípulos: Mientras ellos aún hablaban de estas cosas; Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros (Lc 24:36). Los hizo descansar de sus miedos que les perturbaban. También se dice: La paz sea contigo, o la paz sea con vosotros, en algunas iglesias, a manera de saludo cordial.

También, en el Antiguo Testamento, se usa la palabra Shalom (paz) como saludo de bienestar material y de espíritu: Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas (Gn 29:6).

La paz es un proceso de búsqueda de la justicia en los diferentes niveles de relación humana. Es el fin de alcanzar la concordia o armonía de la persona consigo misma, con Dios, con la naturaleza, y con los demás. Esta se debe practicar o  encontrar en el hogar con cada miembro de la familia primeramente, para luego salir hacia el resto de la sociedad en la cual vivimos. Es un deber de cada cristiano buscar la paz. Esta recomendación le hace Elifáz a Job cuando dice: Vuelve ahora en amistad con él [con Dios], y tendrás paz; y por ello te vendrá bien (Job 22:21); el salmista David recomienda lo mismo: Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela (Sal 34:14). Dios invita a toda criatura a que haga paz con él (Is 27:5).

Un predicador y pacifista moderno, Martin Luther King, dijo sobre la paz: La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión (o conflicto), es la presencia de la justicia. Y nosotros sabemos que Cristo es justicia nuestra ante el Padre, ya que por su sacrificio en la cruz, tenemos paz con Dios. Así lo dice el apóstol Pablo a los cristianos que estaban en Roma: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Ro 5:1).

El ser humano a través de su historia ha procurado encontrar paz para su espíritu, pero no ha podido encontrarla por sus propios medios. Esto le ha causado aflicción y abatimiento. Pero nos encontramos con  una palabra consoladora pronunciada por Dios a Moisés: Y él dijo: Mi presencia  irá contigo, y te daré descanso [paz] (Ex 33:14); luego lo hace nuestro Señor Jesucristo, cuando predicaba el evangelio del reino: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar [paz] (Mt 11:28).  Como podemos ver, la paz: es quietud, descanso, sosiego en el alma de la criatura cuando ha nacido de nuevo. Por eso el apóstol Pablo les hace ver a los Gálatas (5:22): Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.

Nuestro Salvador Jesucristo decía en sus predicaciones que todo aquel que naciera de nuevo entraría al reino de los cielos. Como se lo dijo a Nicodemo, ahora nos lo recuerda a nosotros: Respondió Jesús: de cierto, de cierto os digo, que el que no naciere de agua  y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios (Jn 3:5); Y cuando dice: y del Espíritu, se está refiriendo al bautismo del Espíritu Santo en cada criatura que lo señala para ser integrante del reino de Dios. Cuando esta obra de Dios se realiza en la criatura, la vida es transformada radicalmente. Todas las cosas pasadas, sus pecados, sus vicios y malas costumbres han sido perdonados. Ha pasado de muerte a vida, porque ha recibido las arras del Espíritu Santo, como lo dice el apóstol Pablo a los hermanos de Corinto, refiriéndose al bautismo del Espíritu Santo: el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones; lo mismo le dice a los hermanos de la iglesia de Efeso cuando se refiere a este nacimiento de nuevo diciéndoles: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Ef 1:13-14). Y cuando habla de las arras, nos está diciendo que hemos recibido el sello o la marca de que hemos sido adquiridos por precio de sangre, es la señal del pacto que hace Dios personalmente con la criatura que quiere tener en su gloria, así como cuando el hombre desposa a su mujer y le pone el anillo de compromiso como testimonio de su fidelidad de por vida, y lo mismo hace la mujer con su marido. La mujer deja de ser una doncella, o señorita. Pasa a llamarse señora o esposa. Lo mismo pasa con la cristiano que ha nacido de nuevo, el cambio que experimenta es en el interior de su ser, es nueva criatura, las cosas viejas pasaron. Y dentro de su alma empiezan a brotar el fruto del Espíritu Santo. El alma empieza a irradiar: Amor, gozo, paz… Hacia todos los que están a su alrededor.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Estaré en paz  conmigo mismo, con Dios, con mis hermanos de la iglesia… con mi familia, con mi esposa, con mis hijos…? ¿O cualquier cosa me irrita y en mi aflora la ira o la ansiedad? Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16:33).

¡Qué hermosa enseñanza nos ha dejado nuestro Salvador como ejemplo! ¡Para practicarlo! Si realmente vamos siguiendo las enseñanzas del Señor, esta debe ser una característica principal en nuestro diario vivir, irradiar la paz que nos ha dejado, porque él está viviendo en nosotros. ¿Somos verdaderos mensajeros de paz, como lo fue nuestro Señor Jesucristo? Porque para eso nos ha llamado y nos ha revelado los misterio de su evangelio. Y de ello rendir cuenta…

--Testigo Fiel

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