Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. (3 Juan 2)

En la tercera epístola de Juan, es hermoso leer el sentir del apóstol hacia Gayo, uno de sus amigos (v.2). Y es el mismo sentir que Dios tiene para con cada uno de nosotros. Se puede parafrasear así: dado que nuestra alma prospera, él desea que seamos prosperados en todas las cosas, ¡incluida la salud! Además, las escrituras indican que el Padre de nuestro Señor Jesucristo nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo. Dios no nos ha llamado para bendecirnos materialmente en la tierra. Las bendiciones materiales no son importantes en el nuevo testamento; de hecho, éstas son añadidas. Por lo mismo, Jesús enseñaba diciendo: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mt 6:33). Esto significa que a Dios le ha placido darnos lo máximo, ¿cómo, pues, no nos ha de dar lo mínimo? Si Dios nos ha llamado para darnos bendiciones espirituales, ¿cómo, pues, no nos ha de dar lo necesario para vivir en esta tierra? Esto es para los que estamos en Cristo. Por eso, Pablo recomendaba: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Fil 4:6).
La resolución de Dios para nuestras vidas en este nuevo año es que nuestras almas prosperen. La pregunta es: ¿de qué manera? Bueno, nuestras vidas deben ser cada día más parecidas a la imagen de Jesús, su hijo. La palabra del Señor nos dice que antes de la creación del mundo, Dios nos escogió en Cristo para ser santos y sin mancha delante de él. Y de este modo, ser adoptados como sus hijos. Ese es el propósito de Dios cada año de nuestras vidas y el año 2013 no es la excepción.
Actitudes que rápidamente podemos examinar. ¿Domina aún la ira en tu corazón? ¿O tal vez la codicia? ¿Habrá alguna raíz de amargura brotando en tu corazón? ¿Habrá alguien a quien te cuesta perdonar? ¿Te falta amor hacia los demás? ¿O tal vez sobra el amor al dinero? ¿Vives en constante ansiedad o sin descanso en el alma? ¿Todavía en tu corazón predomina el deseo de ser admirado o alabado por los demás? ¿Es ese el deseo que motiva lo que haces? Querido hermano, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, si la presencia de una de estas cosas está en tu corazón, quiere decir que tu alma está lejos de parecerse a Jesús, en quien ninguna de estas cosas había. ¡No te engañes! Necesitas adoptar de manera urgente la resolución de Dios para nuestras vidas, i.e., ser prósperos en el alma. A veces nos esforzamos por adquirir bienestar terrenal aprovechando mal el precioso tiempo que Dios nos da, sin alcanzar aquello que Dios más anhela que alcancemos. ¡Haz tuya la resolución de Dios para nuestras vidas en este año 2013! Y comprobarás que todo lo demás es verdaderamente una añadidura.
No comments:
Post a Comment