¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina! (Isaías 52:7)

Jesús tomó cerca de un año y medio para completar su selección; luego los discípulos estarían con él unos dos años más (Halley, 1989). La elección y la preparación de los hombres a quienes había de confiar su obra fue una parte muy importante de la misión terrenal de Jesús, porque ¿Qué pasaría si los hombres a quienes confiaba su obra le fallaban? Prepararlos no era tarea muy fácil, pues se les preparaba para una obra muy diferente de la que ellos mismos pensaban, necesitaban experiencias prácticas y fue parte del método que empleó Jesús de anunciar a la nación de Israel que el Mesías había venido. Jesús necesitaba de heraldos que propagaran el mensaje, y el único medio era la palabra hablada; estos doce hombres jamás se imaginaron que serían predicadores del evangelio sino hasta cuando el Señor los mandó en la primera comisión. Más tarde envía a los setenta con el mismo propósito (San Lucas 10:1). Sus predicaciones eran acompañadas con diversos milagros que hacían más creíble y auténtico sus mensajes. Para que así fuese Jesús el Señor les dijo: Yo os envío y les aconseja Prudencia y ser Sencillos. Dos cosas fundamentales, que los creyentes del Evangelio de Jesús tenemos que poner en práctica en estos días.
¿Qué es la prudencia? Es una virtud que distingue al hombre sabio, quien discierne con acierto lo bueno de lo malo, es llamada también sensatez, cordura, discreción, precaución, reserva, tino, etc. El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios (Pr 16:23); El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber (Pr 16:21); El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; de espíritu prudente es el hombre entendido (Pr 17:27); Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad [rectitud, pureza], seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros (Tit 2: 6-8).
Como podemos ver la prudencia es una virtud que debiera estar en todo creyente cristiano, como lo hace notar el apóstol Pablo al joven Tito. Y hoy lo dice a todos los creyentes, sin excepción, que quieren llevar como mensajeros de Cristo la palabra bendita de Dios, pues todos deberíamos anhelar de participar en tan hermosa labor, la de ser predicador del Evangelio del Reino, cosa en la cual anhelan mirar los ángeles (1Pe 1:12).
Veamos ahora por qué el Señor Jesús encarga a este prístino grupo de mensajeros ser sencillos. La sencillez es una virtud un poco difícil de poseer si la Gracia de Dios no está en la criatura. Una persona sencilla es aquel creyente que actúa con naturalidad, sin adornos y que carece de ostentación, sin doblez ni engaño, es simple o humilde, franco, sincero, afable o agradable en el trato y suave en la conversación. La sencillez es uno de los requisitos que debe tener aquel que quiera ser: Mensajero de Cristo, esto lo dijo el Señor Jesucristo a este primer grupo de predicadores que envió a recorrer las aldeas y ciudades de Israel anunciando estas gratas nuevas de vida eterna. También el apóstol Pablo dice a la iglesia de Corinto que ésta era su gloria, la sencillez y la sinceridad de Dios, porque no con sabiduría humana le había predicado el evangelio, sino con la Gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y sus conciencias daban testimonio de esto (2Co 1:12). Y en la carta a los hermanos de la iglesia en Efeso también aconseja: Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo (Ef 6:5).
Entonces, podemos entender que la predicación del evangelio es una responsabilidad muy grande y se necesita mucha sabiduría de lo alto para hacerlo bien, porque podemos cometer el error de entregar mal el mensaje. No olvidemos que un alma vale más que todos los tesoros de este mundo (Mt 16:26). El Señor Jesucristo decía al Padre que por amor a nuestras almas se santificaba a sí mismo, para que nosotros fuésemos santificados en él que es la Verdad (Jn 17:19); Y en otra parte también dice: De los que me diste, no perdí ninguno (Jn 18:9). Es tremenda la responsabilidad que pesa sobre los hombros de los predicadores, si no ponen en práctica estos ejemplos de sencillez que nos muestra el Señor Jesús; y nos recuerda diciendo: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas (Mt 11:29) y termina diciendo en otra parte: Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis (Jn 13:15).
Jesús sigue llamando al hombre hasta el día de hoy, especialmente a Usted joven y señorita, y también quiere capacitarlo para que realice esta labor tan hermosa, de ser Mensajero de Cristo. Por tanto, entregue su voluntad al Señor Jesús, para que por medio de su Santo Espíritu, él modele con estas virtudes que acaba de leer y quedará apto, como estos primeros hombres que dejaron todo y siguieron a su maestro, obedeciendo con humildad su mandato; pero cuidado, no salga sin haber recibido antes la capacitación que sólo Dios puede darle, no se apresure como lo hicieron y aún lo hacen algunos: No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban (Jer 23:21).
Ahora bien, si Usted tiene estas virtudes que son: Prudencia y Sencillez; y además, si está dispuesto a servir a su prójimo y no a ser servido por éste, como nos dio ejemplo el Señor Jesucristo, cuando enseñaba a sus discípulos: El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Mt 20: 26-28). Si reúne todas estas virtudes santas, entonces eleve su espíritu hacia el Trono de la Gracia y escuche la voz de su Dios que le dice: Yo os envío como oveja (manso y humilde, dispuesto a obedecer a la voz de su Espíritu Santo) en medio de lobos (la violencia del mundo corrompido).
Sí querido hermano, Jesús te dice: Yo os envío, por lo tanto obedece y entra a engrosar esta larga lista de Mensajeros de Cristo que van por el mundo cumpliendo esta bendita labor; ¡Sí! Jesús te iluminará con su Santo Espíritu y te guiará en el camino de luz y sabrás que por ti también se dirá lo que dice el profeta Isaías 52:7.
Sí querido hermano, Jesús te dice: Yo os envío, por lo tanto obedece y entra a engrosar esta larga lista de Mensajeros de Cristo que van por el mundo cumpliendo esta bendita labor; ¡Sí! Jesús te iluminará con su Santo Espíritu y te guiará en el camino de luz y sabrás que por ti también se dirá lo que dice el profeta Isaías 52:7.
—Testigo Fiel
Referencias
Halley, Henry H. (1989). Compendio Manual de la Biblia. Editorial Moody.
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